Como explicó José Manuel Hernández, miembro de Ecologistas en Acción y del Patronato de Las Tablas de Daimiel, en una entrevista para soitu.es, “el origen del problema es una ley franquista de 1956, pero quien en verdad lo ha desecado todo ha sido el Gobierno de José Bono, el Gobierno de Castilla-La Mancha. Los sucesivos gobiernos de Castilla-La Mancha que han apostado por una política de regadíos, a sabiendas, y esto es lo más grave, de lo que iba a pasar. En el Patronato ha habido gente tan ilustre como el hidrogeólogo Bernardo López-Camacho que ya lo decía. Esto se sabe desde entonces. Aquí ahora no vale alarmarse por esta muerte, pues llevamos asistiendo a la agonía desde hace 30 años. Y si hay que señalar culpables estos son la Administración de Bono, con la complicidad de la Confederación Hidrográfica del Guadiana.”
"En este tiempo se han hecho tres cosas. En el 1983, el Consejo de Ministros aprobó el Plan de Regeneración Hídrica para las Tablas de Daimiel. Ese plan no plantea para nada un cambio en la política agraria, pues ya era competencia de la comunidad autónoma. Y básicamente consiste en echarle agua a las Tablas de manera artificial haciendo una derivación del trasvase Tajo-Segura. Esto fue un error en muchos sentidos, sobre todo porque ha tenido el efecto perverso, como es entender aquí que el mal estado de las Tablas de Daimiel sirve para traer agua a la zona, como ya está ocurriendo otra vez ahora mismo. Hay mucha gente que se frota las manos. Esto para lo único que ha servido es para que cuando tu visitabas el parque durante estos últimos años en los que estaba completamente seco te encontrases en las pasarelas agua y patitos. Esto era posible porque había un pozo del que se sacaba el agua y se ponía en la superficie en el entorno de uso público".
"La segunda cosa que se hace cuando ya la Junta de Castilla-La Mancha asume que algo funciona mal y que el regadío tiene la culpa es inventarse el Programa de Compensación de Rentas, también conocido como Plan de Humedales. Este plan en teoría supone incentivar el abandono del regadío, pero digo en teoría, porque jamás la Junta ha hecho nada para disminuir el regadío. Lo cierto es que se ha dado el dinero en una política de subvenciones y subsidios, sin que al final se haya reducido el consumo de agua. Y eso gastándose 32.000 millones de las antiguas pesetas. No ha servido para nada y lo que está pasando lo demuestra".
"La tercera es el actual Plan Especial del Alto de Guadiana (PEAG). Podemos aceptar que es un buen plan si se quisiera llevar a cabo y si se cumpliera estrictamente. Pero no hay voluntad de hacerlo, lo que se quiere es utilizar la coartada del PEAG para sumergirnos otra vez en un plan de compensación de rentas. Se trata de traer agua y traer dinero para repartir a los agricultores. Ahora la fórmula es comprar los derechos de riego con carácter irreversible y crear un banco de agua. Pero claro tú puedes tener unos derechos de papel, pero tus pozos pueden estar secos. Lo que está pasando es que se está comprando derechos de papel donde no hay agua y vas a regularizar pozos de donde sí se saca agua de verdad".
Julio Escudero el último barquero de Las Tablas.
Fuente Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel. Biblioteca de autores manchegos.
El hombre que pescaba cangrejos en Daimiel. "La laguna llegaba hasta esta pared de la casa y salíamos en barca casi desde la puerta. Todo estaba lleno de agua, cangrejo del bueno, del de aquí, carpas y lucios. Había ojillos por los que salía el agua en todas partes. Y cuando íbamos con el carburo a pescar de noche bebíamos directamente del Guadiana". "En los setenta ya vi yo que esto no iba bien. Trajeron las máquinas para desecar el Guadiana. Perdone, pero yo hablo del Guadiana, no del parque, que vino después", aclara. Franco lanzó un plan en 1956 para desecar La Mancha Húmeda y convertirla en regadíos. "Cavaron canales, tiraron los molinos y el agua ya corría como una flecha".